Monday, April 30, 2007

SOLPORES (I)

Cando naceu, foi unha cousinha redonda, repoluda, pequena coma un boton. A mai non tivo que facer ningun esforzo, caseque, nen o medico ou a matrona se sentiron necesarios. A pequena esbarou polos corredores humidos da sua nai e foi cair nas mans do doutor lenemente, nun silencio de algodons limpos e augas fervidas en balde. O cordon mais ca cordon era un fio de la que se desfrebou antes de seres cortado. “Xa foi” –dixo o medico. “Eiqui a ten” –dixo a matrona. E a mai recolleu aquel cachorrinho de muller, aquela pataquinha nova, aquel bolinho de manteiga e apretouno contra dos peitos con tanto agarimo (“A minha neninha preciosa!) que daquela primeira aperta quedoulle a Raquelita una marca coma un cratere na sua minuscula cabecinha e un rexeitamento instintivo a calquera tipo de contacto humano.

A Raquelita medrou nun barrio ben de Ourense, cando uns poucos ainda a chamaban a Atenas de Galicia, mais pola tendencia dos seus mozos a buscarse as partes duras baixo a Ponte romana que polo amor das suas xentes pola filosofia e as letras. Digo “medrou,” certamente, mais e unha probe eleccion de verba, porque a Raquelita medrar, o que se di medrar, non medrou mais ca dous ous tres pes cara arriba e para de contar. Deixou, eso si, unha melena longa esbararlle polo delgado corpo embaixo, un corpo case esquelete sen mais cor ca unha purpura sobor das palpebras e un par de xeraneos esbaidos nas meixelas. Co pelo rizo e fino e a brancura pantasma do seu corpinho miudo, a Raquelita parecia, espida, unha chiribia pasada.

Non era fea de cara a Raquelita, sen embargo. Tinha uns ollos azul verdoso ponteados de brillos claros e escuros, que cambiaban de lugar con cada palpebrar coma as areas a beira do mar da Toxa. E os beizos eran ben cheos, en forma de sagrado corazon de Xesus. Sentada nos cafes do Paseo cos seus tules e as suas organzas, a nena espertaba a curiosidade deses homes que gostan das mulleres accesorias (a muller chaveiro, a muller reloxio suizo, a muller xemelgo) e mais dun se tinha sentado sen permiso en fronte dela para pedirlle se poderia acompanhala a sua casa do ganchete.

Ela sempre declinaba as invitacions e seguia a sorbe-lo chocolate da Ibense, a mirada perdida nas palmeiras do Parque de San Lazaro. Aquelas tardes primaveirales remataban sempre cunha Raquelita aterida caminhando soa cara a sua casa, mentres as pombas grises se retiraban a dormir nos platanos da Alameda.

Monday, April 2, 2007

SENTADO EN UN ARBOL

Sentado en un arbol
Espero a la muerte
No hay nada que hacer
Tan solo mecerse

Sentado en sus ramas
El tiempo se adhiere
Mi cuerpo robot
Rezuma su aceite

Sentado en mi arbol
Ayer era viernes
Me cuerpo cadaver
Quiso estremecerse

Decia hace tiempo:
"La vida es Hermosa,"
"El amor es un juego,"
"Los dias son olas."

Pero era tan solo
Un burro, un imberbe
Hablando a las nubes,
estupidamente

Te vienes conmigo
O te quedas luchando?
A que andas perdida?
Subete a mi arbol.

Estrellas de agua
En un cielo de yesca.
Crepusculo oscuro
de purpura y mierda.


Me mueres.
Te mato.
Morimos?
Muramos!

Pupilas, silencio,
Y un fundido en blanco

Sunday, April 1, 2007

COSTURAS

Un indio, un negro, un polaco y un espanol se encuentran en una habitacion de hotel. Podria ser el comienzo de un chiste penoso, pero no. Alli nos encontramos los cuatro, cada uno llegado de un lugar distinto del universo y cada uno con su tema. El indio, Mister B., es un vendedor que viaja por el mundo tomando medidas a sus habitantes. Sus sastres estan en Hong Kong. El negro, C., y el polaco, A., son novios y residentes en Chicago, y a la sazon amigos del espanol –o sea, yo. Mi amigo K. decidio regalarme cuatro camisas a medida (probando asi que dar la tabarra acerca de la mierdacamisas que venden en este pais da fruto), y C y K decidieron agregarse. Uno, que es gay y d’Orense, creia que lo sabia todo en cuanto a moda, pero no. Uno no tenia ni punetera idea de que existen cinco clases de punos y tres de espalda, ni pajolera de que la delantera puede ser simple o doble, ni remota de que existen tres clases de ajuste, incluido el John Travolta in Saturday Night Fever (sic). Eso sin entrar en el tema anagramas (una, dos o tres iniciales? Que tipo de letra? Que color de hilo?). Ah, y los cuellos: business o italiano? Extendido o alargado? Mao quizas? Eche tanto de menos a mi amigo J. que domina el mundo del patronaje… Me encanto el aviso de C. a Mr. B., muy serio aquel, mientras el indio le tomaba las medidas: "tenga en cuenta," le advirtio, "que voy a cumplir cuarenta anos y que voy a perder peso o a ganarlo." (lo que el indio hizo con esa informacion, solo el o un especialista en teatro del absurdo lo saben). Una vez hubimos decidido los tres nuestros respectivos formatos llego el momento de la eleccion de tela. J., mi amigo prĂȘt-a-porter, me habia iniciado en el mundo del algodon egipcio via camisetas de Helmut Lang, pero yo no estaba preparado para el “pinpoint” o el “islands” y desde luego, derrape profundamente en el mundo mezclilla (cual es la diferencia, digo yo, entre polyester y nylon desde el punto de vista de la olor sudoripara? Se admiten comentarios). C. se desespero buscando un marron favorecedor (recordemos que es negro), yo decidi alejar al polaco de los amarillos (recordemos que es blanco) y me sumergi en la carpetilla de los rosas (recordemos que soy marica). Y en estas idiosincrasias estereotipicas estabamos cuando el indio decidio comunicarnos que aqui se paga por adelantado por si acaso nos damos el piro tras recibir la mercancia, a lo cual yo alegue que aqui se paga reembolso, por si el indio se piraba con nuestro parne. C. que es agente inmobiliario propuso pagar un adelanto pero no el total. El indio se puso nervioso y yo pense: para que te metes en berenjenales si esto es un regalo es de K.? El caso es discutir. Arreglado el entuerto, procedimos a las mediciones propiamente dichas. Por alguna razon, a C. se le midio el cuerpo Serrano en desnudez, a A. en camiseta de asas, y a mi con todo encima. A aquellas alturas ya no estaba yo para muchas preguntas. A. y el indio se hicieron muy amigos en torno al tema venta de joyas en internet. La amistad se extendio, sorprendentemente sin necesidad de alcohol o marihuana, y burla burlando, nos quedamos estancados en una de esas despedidas que se arrastran en el tiempo, hablando de lo dura que es la vida en Dallas y de lo maravillosa que es la existencia del mercader de genero. Que verborrea la del bombayano, chiquilla. Y asi, dos horas despues de haber comenzado su odisea textil, los clientes se alejaron en lontananza y se fueron a cenar unos tomates verdes fritos. Y luego se quejan de que los sastres a la antigua estan desapareciendo.