Saturday, February 24, 2007
AIRBAGS
Es como un colchon de aire, como una sordina. Aqui llaman buffer a los arboles que separan una autovia de un area residencial. Los coches se pueden oir todavia, pero no ver, mientras la familia se reune alrededor de la barbacoa, juega a las cartas al borde de la piscina o folla a un extrano en uno de los dormitories. Es quizas como un abrigo de plumas invisible. Hay un collar de barrios donde los tiroteos se suceden, nocturnos, como rafaga de truenos, pero estan lejos de las areas donde las clases acomodadas compran jabon a diez dolares la pieza y descansan en los lofts infinitos, comen sushi mientra suena musica minimalista. Y por cada canal de noticias, todas debidamente censuradas, depuradas, evisceradas de verdad, hay diez estaciones de television dedicadas al entretenimiento. Canal Comida, Canal Comedia, Canal Decoracion. Navego por esos canales que conducen el uno al otro, y el otro al uno, en un laberinto verspertino y dominical de despreocupada inopia, por los corredores que aislan a una nacion de su realidad. Es como un campo magnetico. A pesar de que se me etiquete como bilingue, hay una amplia diferencia entre haber sido criado en un lugar donde es posible cambiar de un idioma a otro automaticamente (del gallego al castellano) y vivir en un lugar donde --simplemente-- se domina el lenguaje vernaculo. Los insultos, las expresiones del amor, las tragedias, llegan filtradas por un colador que se afina y se tupe mas y mas con el paso del tiempo, pero es todavia capaz de dejar al otro lado del cedazo generosos fragmentos de intensidad, de intencion, de ironia. Es, quizas, como una mampara translucida. La energia que se despilfarra en religion es ingente, y debates acerca de la creacion del mundo se prolongan por semanas y embarcan a las mentes mas preclaras, quienes en vez de dedicarse a la invencion, se ven abocadas a demostrar, una vez mas, que venimos del simio, no del dedo de Yahve. Y a nadie nuevo convencen. Es, en realidad, casi como una burbuja dura, o un escudo de metacrilato. Yo soy mas real para los nativos que ellos para mi. Yo me he incrustado en sus realidades, ellos son una evasion de la mia. Una opcion. Un Plan B. Vuelve a nevar ahi afuera.
AMNESIA
All of a sudden, the air feels warmer than the day before, and what yesterday were insurmountable piles of snow, are now withering tongues of grey water, running down the street, falling down a city drain, moribund liquid fingers back into the river where they came from. The sun is hanging up there, and the lake resurfaces, cerulean, among diminishing diamonds. The bikes take over the boulevards, and there is a rush of mountebank squirrels walking the electric lines upside down. And somehow we forget. We forget that it was yesterday when the arctic winds were puncturing our purple lungs. Yesterday when there were five, six, maybe seven layers of clothes trapping our frail sweaty body. When no social life was allowed, and the only trip out of the dry, ultraheated, unsanitarily hot apartment was the one to the grocery store across the street. Intoxicated by the smell of this warm humid air, by the sweet colors of the red bricks and greystones under the light of a phony spring, and the wet sounds of tires rolling on the melting ice, we forget, and love again this place. In two or three days, we will barely be able to remember what was the big deal about the icestorm that collapsed the city. And then, it'll start snowing.
Wednesday, February 7, 2007
34 BAJO CERO
Si ustedes no han experimentado nunca la sensacion de caminar a 34 grados centigrados bajo cero, por favor, llamenme. Yo los invito a pasear por Chicago en una noche de febrero, con seis capas de ropa, dos de calcetines, calzoncillos cortos y largos, una capucha acolchada y botas para la nieve. Disfrutaran ustedes de la interesantisima experiencia de sentir como sus senos (nasales) se congelan como si les hubiesen a ustedes clavado un carambano hasta el hipotalamo. Notaran, tal vez, que sus globos oculares se han transformado en dos huevos duros por los que los parpados patinan al ritmo de Xanadu, se encuentran brevemente el uno al otro y, rapidamente, vuelven a subir antes de quedarse permanentemente pegados por una fina pero adhesiva linea hecha de lagrimas congeladas. Veran como sus botas van acumulando una fina capa de escarcha primero, que se convertira en una segunda piel de hielo en unos minutos. Y si verdaderamente desean vivir el momento, dejense, como un servidor, los guantes en casa, y caminen con dos bolsas de la compra en cada mano, notando como cada dedo pasa del estado frostnip (hormigueo) al estado forstbite (pregangrena). Convendran conmigo en que es un lujo vivir en un lugar donde los distintos estadios de congelacion del cuerpo humano tiene su propia palabara en el vocabulario popular. Si tocan ustedes el piano o son aficionados a la mecanografia, por favor parense en frostbite y no avancen al siguiente estadio. Para entender mejor de lo que estoy hablando, leanse "La mujer del viajero del tiempo" de Audrey Nieffeneger. la senora Niffenegger no solo escribe divinamente, sino que vive en esta ciudad helada.
Y, como les digo, no olviden visitarme en invierno para deslizarse por la piel de esta pantera blanca llamada Chicago.
Veran que gusto.
Y, como les digo, no olviden visitarme en invierno para deslizarse por la piel de esta pantera blanca llamada Chicago.
Veran que gusto.
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