Sunday, January 28, 2007

IT'S NOT YOUR FAULT

It's not your fault
if the clock stops at midnight
and your moans wake up the birds
sleep on the branches
of my nude trees.
Not your fault
that I lock up my poor body into your arms,
so deep,
and breathe the hidden essence

of your chest, . .
your belly button .
and your outskirts.
It's not your fault,
nor it is mine,
nor it is anybody's
that there's no one here to stop these avalanches.
"How short is life!"
we'll think in our last bed.
That moment will arrive

so fast.

But I won't think of you:
you'll be the ashes of the shadow of a feeling.
Yet today, having chosen to leave you and your intersections
to save my machine-gunned heart --scavenger--
I only think of your infinite legs,
of your abysmal eyes,
mahogany wood burning on your back,
melting on me,
as we play chess in an ocean of green sheets.
And it's not your fault.

TRON

Si has visto la pelicula Tron recordaras la imagen de los protagonistas caminando en un espacio virtual infinito, sin puntos de referencia. Yo siempre he creido que un viaje astral o la muerte deben sentirse de la misma manera en nuestro cerebro, como un paseo por la nada. Caminar por Chicago en un dia de invierno con sol es acercarse a esa sensacion de infinitos espacios vacios, de pequenez absoluta. El centro de la ciudad es un damero casi perfecto, si exceptuamos unas pocas diagonales y alguna calle cortada. Por eso, en cada interseccion, la mirada se pierde al seguir la direccion de las avenidas interminables. Las aristas de los edificios enmarcan el aire congelado y los cristales reflejan otros cristales ad infinitum. Al fondo, ni siquiera se vislumbra el horizonte: solamente una raya separando el suelo de una nada azul frio que aplasta el asfalto dondequiera que miremos. Si es domingo, y el downtown esta desierto, lo mejor que puede hacer uno en su solipsismo es colocarse en el centro exacto del cruce y correr hacia el oeste, como Noriega en “Abre los Ojos” (no es necesario gritar, no sirve absolutamente de nada) en busca de ese sol que digiere cada noche la pradera de Illinois, la llanura verde y amarilla y verde y amarilla y verde y amarilla, soja y maiz y soja y maiz y soja y maiz. Y nadie.

Wednesday, January 24, 2007

SOBRE "EL LABERINTO DEL FAUNO"

Tras ver “El Laberinto del Fauno” y “Children of Men”, uno no puede dejar de ligar la fascinacion actual de sus directores --mexicanos ambos-- con la sangre, el sacrificio y la muerte, al fervor de sus antepasados aztecas por estos tres elementos. De las tres cosas hay cantidad y calidad en “El Laberinto...,” que no es mas (ni menos) que la historia de una nina obligada a vivir entre dos mundos, uno real, otro inventado. El real sucede en un pueblo remoto del norte de Espana, en 1944 donde Ofelia y su madre en avanzado estado de gestacion son obligadas a vivir en un puesto de control del regimen fascista a cargo del Capitan Vidal, abusivo marido en segundas nupcias, padrastro no requerido, y monstruo absoluto, cuya mision es exterminar a los maquis y asi refundar una Espana "nueva" y "limpia." Al mundo inventado de Ofelia se accede a traves de un laberinto cercano, morada de Pan, un fauno que le propondra tres pruebas para comprobar si, en efecto, es la reencarnacion de la princesa Moanna, largamente esperada en el reino subterraneo. Los dos mundos estan entreverados de tal manera que, aunque solo Ofelia conoce los secretos de ambos, diversos personajes cruzan de uno al otro lado, a veces sin siquiera saberlo (la inolvidable escena del descubrimiento de la raiz de mandragora es uno de los mas obvios, pero hay otros mas sutiles a lo largo de toda la pelicula). Pocos filmes revuelven el estomago como este lo hace. Las escenas de tortura dejan marcas en la memoria y nos hacen pensar en lo afortunados que somos los espanoles de comienzos de siglo --y admirar a nuestros abuelos. Es un "cuento de hadas para adultos," segun la critica, que tambien ha calificado a la historia de "cruel". Lo primero es insuficiente, y lo segundo, redundante. El film es una defensa de la imaginacion como unica arma contra la desesperacion, la violencia, e incluso la muerte. Se trata de una sola historia tan real como que es parte de la Historia, aderezada con elemento magicos como el laberinto, las hadas, el fauno, los monstruos y el castillo. Mi primer "Laberinto" cinematografico fue el de Henson y Bowie en 1986, del que aun recuerdo la sensacion de claustrofobia protectora y aventura, los colores de las criaturas, y la fiebre infantil ante el descubrimiento de nuevos mundos. Ve a ver este otro Laberinto preparado para sentir el dolor, el asco y la verguenza de pertenecer a la misma especie que el capitan y su tropa.

(c) RRC, Ink. 2007

Tuesday, January 16, 2007

MR. VISHNU EN CHICAGO (Fragmento)

[...] Una gruesa capa de hielo sucio y translucido cubre las aceras. Es difícil mantener el equilibrio a paso ligero, mucho mas correr. El extraño se aproxima, y no hay nadie más en la calle. Sudo, notando las gotas deslizándose por mi espalda y el vello entre mis nalgas húmedo. Oigo el ruido romo, rasposo, de sus pasos detrás de mí. Cada zancada me acerca un poco mas a la estación de metro, pero de nuevo, es difícil mantener un ritmo constante con esa puta capa de hielo, resbaladiza, traidora, retorciéndose bajo mis suelas. Una de mis botas se desliza hacia la derecha y me arrastra tras ella. Agito los brazos dos veces, aleteando. No me caigo todavía. Deseo que el extraño se caiga de bruces detrás de mi, pero sus pasos se notan rítmicos y seguros. Un paso, otro paso, deprisa, uno más. Tan rápido y tan despacio, como una carrera a cámara lenta. El extraño se siente cada vez más cercano. Mis latidos me rebotan en el esternón como latigazos, en un eco oscuro de vísceras colgadas. Otro paso, otro paso, más rápido. Cada segundo es la predicción del resbalón final, absoluto. Quizás de espaldas, de manera que mi última imagen será la cara vuelta del extraño. O bien de narices, el peso de sus botas sobre mi nuca, clavándome el tacón en el cuello. Otro paso, otro paso, otro paso, otro paso. Nunca llegare a la estación, nunca. Mi aliento empaña los cristales de mis gafas y las pocas farolas encendidas y los semáforos son ahora un borrón de luces. Voy a cruzar la calle y a enfilar por un callejón. Eso lo desconcertara. Y si me sigue, esa será la prueba definitiva de que viene a por mi. Esta vez de verdad, cargado de intención. Allá voy. Salto a la calle, cruzo al oto lado, doblo la esquina y me meto entre dos edificios, en un callejón tan helado o mas que la acera. Hay una ardilla muerta tirada en un charco de hielo derretido. Camino tan deprisa como puedo, las manos en los bolsillos del abrigo, la bufanda húmeda de sudor y exhalaciones. No oigo sus pasos ya. Lo imagino mirándome desde la entrada del callejón, dejándome ir. O quizás no fuese mas que otra de mis paranoias. No me relajo aun. Sigo andando deprisa hacia el final del callejón. Un sofá de falso cuero abandonado. Basura. Postes del tendido eléctrico. Deprisa, deprisa, cada nuevo paso otra distancia separándome del monstruo. El aire es irrespirable. Sigo avanzando hacia la próxima calle. Entonces lo veo. De alguna manera ha entrado por el extremo opuesto del callejón y camina hacia mi de frente, muy deprisa, muy seguro. Se me para la sangre, se me entumece la mitad derecha de la espalda. No puedo cambiar de rumbo otra vez, no hay escapatoria. Sigo caminando hacia delante, clavando mis ojos en su cara, pero la luz le da por detrás y no puedo distinguirla. Esta claro que es un hombre de unos dos metros de altura. Ahora lo veo mas claramente, a la luz amarilla que se cuela por una ventana. Tiene la cara azul. Hace tanto frío. Tiene la cara azul. [...]

(c) 2007 RRC, Ink.

WHY I LIKED "CHILDREN OF MEN"

Like all good stories, Children of Men borrows much from a number of classics (in this case from the “dystopic futurism”) and remixes the ingredients in an attractive way. We have random terrorism (a la Brazil) in a drastically decimated world (such as the one in 12 Monkeys), and the archetypal grey bureaucrat who saves the day after going through a life-transforming experience a.k.a. love. We’ve seen this classic character in giant novels like 1984 or We, and it never gets old. We do.

In a nutshell: generalized war has made the world go to hell and only the U.K. resists as an enclosed society (irony, anyone?), isolated from these horrors. Life in the island is no picnic, either. For some undisclosed reason, women can’t have children. Terrorism is rampant. Refugees from all nations are rounded and sent to lawless concentration camps. Ray of hope: as the train goes by our main character sees written on a wall: “The last one to die, please turn off the light” Thank God, the human race has not lost the sense of humor. In the middle of this chaos, a refugee woman is pregnant, something the world has not seen in 18 years. What to do? There is a lot of running, an overtly graphic birth and a ruthless bombing. And then there is the ending scene. That’s, pretty much, it.

There is a slight déjà vu all over the movie. In one of its most terrifying moments (and there are quite a few) the director takes us inside one of the concentration camps where we see handcuffed, caged refugees blinded with hoods and displayed in the same positions as the tortured Abu Ghraib prisoners we saw in the press. But terror inflicted by those who should be protecting us is not the only reference to the monsters du jour of western societies: the fear of immigration and the prospects of a society collapsing under the weight of its elderly are present too. That should be plenty to scare the pants out of the viewer. Alas, the director adds visual terror to the psychological one, and along with our pants go our underpants.

Not to spoil the movie to anyone, but only a few characters survive. The one representing good vibe, peace to the world and all that jazz (an old hippy played by Michael Caine who lives surrounded by marihuana plants in a beautiful, hidden house in London’s outskirts) is cruelly shot. The terrorists (the homini lupii in this story) are blown to pieces. Only the state seems to persist, in a torture-based, militarized version of it. But there’s hope for the survival of men (yes, other than puns and irony), in the form of that only baby. Yet, in light of the physical and political state of planet Earth, maybe we should all take our suicide pill already (there is one available, Quietus brand, with a darkly humorous slogan: “You decide when” ) . Actually, the hopeless future depicted in the movie leaves us thinking at the end: what was the point of all this, really? And more importantly: who cares?

Overall, this is a movie who will make you live the rest of your day (or your week) as if there were no tomorrow. For that, and for the couple of glimpses of London in its deathbed (such tired splendor), I liked this film.

© RRC, Ink. 2007

Monday, January 15, 2007

ARRIBA EL TELON

America The Beautiful (7/2004)

America the Beautiful
se desperto sin bragas
del lado equivicado de la cama.
Tomo su codeina,
maldijo las persianas
y vio el dinero brillando en la mesilla.
America the beautiful
lloro y penso despacio
en esta cuenta atras tan miserable.
Ni siquiera se acordo de su cliente.
Solo quiere besarme en la mejilla
y abrazarme, dulce spooning, lentamente.
Yo ame
a America the Beautiful
tan hondo, que quemaron mis entrañas
sus suspiros y vomite incansablemente
por semanas pintadas de amarillo.
Yo lo ame
y ella lavo mis pies aquella noche
y desaparecio por la manana.
Lo he visto removiendo la basura
del Sheraton, y he torcido la mirada.
America the beautiful
del lado equivocado de la cama.
Abraza sus almohadas,
relee sus agendas
en busca de clientes.
Queria aparecer en las revistas
--me lo dijo entre orgasmos y susurros--
y yo le dibuje constelaciones
y llene su cama de petalos y esperma.
Oh, America the beautiful,
your eyes a million lights,
queen of Manhattan!
El tiempo que le quede
lo pasare amandola,
callado.
Y el cielo se enrojece, lentamente.

© 2007 RRC, Ink.