Sunday, January 28, 2007

TRON

Si has visto la pelicula Tron recordaras la imagen de los protagonistas caminando en un espacio virtual infinito, sin puntos de referencia. Yo siempre he creido que un viaje astral o la muerte deben sentirse de la misma manera en nuestro cerebro, como un paseo por la nada. Caminar por Chicago en un dia de invierno con sol es acercarse a esa sensacion de infinitos espacios vacios, de pequenez absoluta. El centro de la ciudad es un damero casi perfecto, si exceptuamos unas pocas diagonales y alguna calle cortada. Por eso, en cada interseccion, la mirada se pierde al seguir la direccion de las avenidas interminables. Las aristas de los edificios enmarcan el aire congelado y los cristales reflejan otros cristales ad infinitum. Al fondo, ni siquiera se vislumbra el horizonte: solamente una raya separando el suelo de una nada azul frio que aplasta el asfalto dondequiera que miremos. Si es domingo, y el downtown esta desierto, lo mejor que puede hacer uno en su solipsismo es colocarse en el centro exacto del cruce y correr hacia el oeste, como Noriega en “Abre los Ojos” (no es necesario gritar, no sirve absolutamente de nada) en busca de ese sol que digiere cada noche la pradera de Illinois, la llanura verde y amarilla y verde y amarilla y verde y amarilla, soja y maiz y soja y maiz y soja y maiz. Y nadie.

1 comment:

tete said...

Te hablare de laderas, de colinas donde pastan vacas ancladas como figuritas de Lladro encima de una chimenea. Te hablare de una ria sinuosa donde perece y aparece el agua segun el caprichoso mandato de la marea. Te hablare de arboles huerfanos que dan sombras unicas. Te hablare de una ria que nunca acaba de encontrarse con el mar, porque el viento furioso la repele tierra adentro. Te hablare de un paisaje de sur de Espanha con olor a norte. Te hablare de tiendas ultramarinas y farmacias concurridas. Te hablare del oceano de prados que ondula bajo el viento.
Ven a verme pronto, Ro. Traeme tu Chicago y te llevaras mi Sebastopol.
Kiss!